Unas encías sanas nunca sangran.

«El paciente no es consciente de padecer esa enfermedad porque raras veces produce dolor» y es muy la importancia de un diagnóstico precoz «porque la gingivitis es reversible con un tratamiento correcto, pero puede llegar a ser irreversible si se detecta demasiado tarde cuando la enfermedad afecta a los tejidos más profundos y, ya alcanzado el nivel de periodontitis, o piorrea, puede acarrear la pérdida de dientes». En este estadio de la enfermedad, cuando la infección de la encía es profunda, se ha demostrado que repercute en la salud general, «con un aumento del riesgo cardiovascular, la diabetes e, incluso, en producir partos prematuros».

 

Entre los factores de riesgo más probables para contraer una enfermedad periodontal figuran el tabaco, el estrés, los cambios hormonales (embarazo y menopausia), la diabetes, la osteoporosis, el VIH, los trasplantes, tener las defensas bajas o antecedentes familiares.