Investigan una bacteria anticaries

El Streptococcus dentisani actúa como un escudo contra las bacterias que provocan caries, produciendo una sustancia que las inhibe y evitando la aparición de la caries. Actualmente existen más de 70 especies clasificadas como miembros del género estreptococo. Algunas de ellas están identificadas como agentes patógenos en humanos y animales domésticos. A pesar de ello, algunas bacterias de este género tienen efectos positivos en la salud e, incluso, han comenzado a ser usados como probióticos para tratar trastornos intestinales.

Crean una molécula que podría eliminar la caries

Un grupo de científicos ha diseñado un nuevo compuesto químico que podría convertirse en la solución definitiva contra la caries. La molécula se ha bautizado como Keep 32, debido a que, según los autores de la investigación, “protegería de la caries a los 32 dientes que tenemos”.
En las pruebas de laboratorio, la molécula ha logrado acabar con la bacteria que causa la caries, la Streptococcus Mutans, en sólo 60 segundos.
Hasta ahora, en el desarrollo de la investigación se han empleado siete años y el comienzo de las pruebas en humanos es inminente. Según han explicado José Córdova, de la Universidad de Yale, la molécula podría incorporarse a chicles, pastas dentales, enjuagues bucales, caramelos o “cualquier cosa que pueda estar en la boca más de 60 segundos”.


Descubren que el aceite de coco puede combatir la caries

Investigadores del Instituto Tecnológico Athlone (Irlanda) han descubierto, en un reciente estudio, que los componentes integrados en el aceite de coco pueden atacar a la bacteria Streptococcus Mutans, la principal causante de la caries. Asimismo, gracias a este trabajo, se ha descubierto que este aceite también es capaz de atacar al hongo de la levadura, que provoca las úlceras orales. Para llevar a cabo esta investigación, también se estudió cómo afectaban a la flora bucal otros dos tipos de aceites –el vegetal y el de oliva– tanto en sus estados naturales como cuando habían sido tratados con enzimas, en un proceso similar al de la digestión.
Los resultados indican que el aceite de coco modificado logra prevenir significativamente el crecimiento de la mayoría de las cepas bacterianas, incluidas la Streptococcus Mutans. Los otros dos aceites no produjeron ningún tipo de impacto. Los investigadores concluyeron que la descomposición de las enzimas que se lleva a cabo con la aplicación del aceite de coco provoca la aparición de ácidos, que tienen una actividad efectiva contra la citada bacteria.
Damien Brady, quien ha dirigido esta investigación, cree que este componente se podría utilizar en diferentes productos dentales para combatir la caries. Asimismo, considera que sería una buena alternativa a los productos químicos: “Con el creciente problema de resistencia a los antibióticos, es importante que centremos nuestra atención en nuevas formas de combatir la infección microbiana”, afirma.
Por ello, debido al aumento de prevalencia de la caries dental en el mundo, estos científicos consideran que el aceite de coco puede suponer un herramienta valiosa para combatir la enfermedad.


Un estudio español apunta a que en cinco años la caries podrá prevenirse con el consumo de yogures o chicles

Según ha afirmado recientemente el director del Centro Superior de Investigación en Salud Pública (CSISP) de Valencia, Andrés Moya, la caries se podrá prevenir en cinco años con el consumo de chicles o yogures. Esta entidad ha descubierto un microorganismo que habita en el cuerpo humano y que se puede incorporar a estos productos con efectos beneficiosos para la salud bucodental, sobre todo para combatir la bacteria que causa la caries. "La investigación está avanzada en la síntesis de esta bacteria y las moléculas que genera", explica Moya.
Un investigador del centro, Alex Mira, ha estudiado por qué algunas personas, aunque tuvieran poca higiene bucal, nunca desarrollaban caries frente a otras que sí las sufrían. De este modo, descubrió que determinadas personas tenían una bacteria que las defendía de padecer esta enfermedad bucal. "Todavía se desconoce si hay una predisposición genética para que alguien cuente con esos microorganismos, pero el objetivo es meter ese “bichito” en las personas que no tienen la capacidad para desarrollarlos", señala Moya.
Los investigadores han realizado ya ensayos en Holanda en dientes artificiales y están preparados para hacer pruebas en animales, lo que les permitirá aproximarse más al modelo humano.
En cuanto al traslado de las innovaciones al día a día de los ciudadanos, Moya apunta que "no es lo mismo hacer un medicamento –cuyos pasos son caros y complicados– que un enjuague bucal, un producto lácteo, un chicle o una crema dental". La idea es que en cinco años el producto esté en la calle.